Aunque reconocen los beneficios para su salud, la mayoría de las personas no incluye suficiente actividad física en su vida diaria
Está científicamente comprobado que ejercitarse ayuda a mejorar el ánimo, la energía y hasta el sueño. Además, reduce el riesgo de enfermedades crónicas, como problemas del corazón, la diabetes y algunos tipos de cáncer. Incluso, para quienes padecen de alguna condición de salud, comenzar una rutina de ejercicios -con la debida supervisión médica- puede ayudar a reducir los síntomas y mejorar el bienestar general.
Estos beneficios son harto conocidos, sin embargo, la mayoría de las personas no incluye suficiente actividad física en su vida diaria o no logra mantener un estilo de vida que incluya hacer ejercicios con regularidad.
Los CDC recomiendan que todos los adultos, incluidos aquellos con enfermedades crónicas o discapacidades, intenten realizar al menos 150 minutos de actividad semanal aeróbica de intensidad moderada, como caminar, trotar o nadar. También deberían realizar actividades de fortalecimiento muscular dos o más días por semana, lo que puede incluir levantamiento de pesas y ejercicios con el peso corporal. Los adultos mayores también pueden añadir actividades de equilibrio, como tai chi o yoga, para ayudar a prevenir caídas, al desafiar los sistemas de equilibrio del cuerpo.
En fin, el gran reto es mantener la consistencia y la motivación, por eso aquí te damos cinco consejos prácticos para que te animes a mover el esqueleto y que no te quites.
1- Establece metas a corto plazo
Puede parecer intuitivo establecer metas personales, pero muchos de nosotros apuntamos demasiado alto y terminamos desanimados. Las metas enfocadas en la pérdida de peso, la salud del corazón o la fuerza muscular están bien, pero pueden tardar mucho tiempo en alcanzarse. Las metas a largo plazo no suelen ser motivadoras en los momentos difíciles, como cuando quieres presionar el botón de “posponer” de la alarma, pero te prometiste que ibas a dar una larga caminata antes del trabajo. En lugar de eso, intenta establecer metas a corto plazo, como proponerte realizar un cierto número de caminatas durante la hora de almuerzo en la semana laboral. Esto te acercará a tus objetivos a largo plazo mientras hace más fácil ver y sentir el progreso.
2-Ve a paso lento, pero seguro
Los 150 minutos de actividad aeróbica recomendados por los CDC están pensados para distribuirse a lo largo de la semana, no para hacerse de una sola vez. Las investigaciones muestran que pequeños periodos de actividad siguen teniendo impactos importantes en la salud general, y es mucho más probable que las personas los mantengan. ¿Que solo tienes 15 minutos disponibles? Ten listo un video corto de ejercicios o una aplicación para usar en ese tiempo. ¿Vas a una cita en el segundo piso? Sube y baja las escaleras. ¿Calentando tu almuerzo en el microondas? Sujétate de la encimera y levanta y baja los talones hasta que la comida este lista. Cada pequeño esfuerzo cuenta para tu mente y tu cuerpo. ¡No hay excusas!
3-¡Diviértete!
Prioriza hacer cosas que disfrutes. El gimnasio no es para todos, y afortunadamente este tipo de ejercicio estructurado es solo una de muchas opciones para mantenerse activo. Sal a caminar y observar aves, únete a un grupo de jardinería o mira tu serie favorita mientras caminas en la trotadora. Juega paddle board o ve a nadar un poco a la playa o la piscina de tu comunidad. Cualquier actividad que realices y que requiera energía es como depositar una moneda en tu banco semanal de actividad física.
4-Únete a gente que te motive
Elige rodearte de personas que ya hacen ejercicio y que además te animen a hacerlo. Las investigaciones muestran que las personas sedentarias aumentan su actividad física al socializar con alguien activo.
5-Búscale un alternativa a los obstáculos
Algunas barreras estructurales para la actividad física están fuera del alcance de nuestra motivación individual. Un nivel socioeconómico más bajo, la disminución de la seguridad en los vecindarios y la falta de acceso a programas de ejercicio hacen que mantenerse activo sea aún más difícil. Pero lo importante es recordar que incluso pequeñas mejoras pueden tener grandes impactos. No es necesario que te suscribas a un gimnasio, la mayoría de los municipios ofrecen programas gratuitos de actividad física, especialmente para la población mayor. También hay aplicaciones gratuitas, videojuegos y alternativas digitales que puedes usar en el hogar. La práctica constante -no la perfección- es la clave para obtener todos los beneficios que la actividad física tiene para ofrecer.

