
EL TRUCO DE LA BUENA VIDA
Dra. Carmita Laboy
EDUCADORA, INVESTIGADORA Y TERAPISTA SEXUAL
¿Cómo quieres llegar a tu próximo año de vida? Piénsalo. Escríbelo. Compártelo. Pero, sobre todo, comienza hoy mismo a construir la respuesta
El pasado domingo, 28 de junio, cumplí 71 años de vida. Confieso que, al terminar la celebración, me hice una pregunta que no tenía que ver con la edad, sino con el camino recorrido. ¿Qué era exactamente lo que estaba celebrando? La respuesta llegó sola. No estaba celebrando únicamente un cumpleaños sorpresa preparado por mi hermano y mi hijo y rodeada de seres amados. Estaba honrando el privilegio de haber llegado a esta etapa de mi vida libre de medicamentos y diagnósticos, con la ilusión intacta de seguir aprendiendo, investigando y sirviendo. Y eso, en los tiempos que vivimos, también merece celebrarse.
Con frecuencia hablamos de cuántos años tenemos, pero pocas veces nos detenemos a pensar cómo hemos llegado hasta ellos. Porque cumplir años es ley de vida; llegar con bienestar es un privilegio que también debemos reconocer y agradecer.
Hace más de dos décadas inicié una investigación sobre la conducta humana. Mi interés estaba centrado en comprender las disfunciones sexuales de mujeres y hombres. Ese camino me permitió observar cómo los pensamientos, las emociones y las conductas repetidas influyen profundamente en nuestra calidad de vida.
Aquellas preguntas me llevaron a explorar el comportamiento humano desde otras áreas de la ciencia. Entonces surgieron nuevas interrogantes: ¿de dónde surge un pensamiento?, ¿por qué repetimos ciertas conductas?, ¿quiénes somos realmente?, ¿por qué unas personas logran transformar su vida y otras permanecen atrapadas en los mismos ciclos?
Y, como dice el refrán, el que busca encuentra. Así llegué al estudio de las propiedades cuánticas inherentes al ser humano y a la propuesta que hoy comparto como El Truco de la Buena Vida: aprender a anticipar bienestar en lugar de esperar a que el bienestar, simplemente, llegue. Curiosamente, muchos años antes de iniciar esa búsqueda científica, ya había señales que entonces no comprendía.
Cuando era niña y me aburría en la escuela, pasaba largos ratos dibujando el símbolo del infinito en mis libretas. No sabía lo que representaba; simplemente lo dibujaba una y otra vez. Sorpresivamente, en este cumpleaños recibí una cadena y unos aretes con ese mismo símbolo. De adulta, mientras criaba sola a mis tres santos varones, repetía muchas veces en silencio: “yo lo que quiero es un salto cuántico”. Tampoco sabía realmente lo que significaba.
Hoy miro hacia atrás y sonrío. La vida parecía prepararme, paso a paso, para una conversación a la que todavía no le prestaba la atención merecida. Hoy también encuentro un significado muy personal en estos 71 años. El siete me recuerda todo lo aprendido. El uno representa la oportunidad de volver a comenzar. Y juntos evocan el ocho, el símbolo del infinito, como un recordatorio de que la vida siempre nos ofrece nuevas posibilidades y de que nuestra conducta, al ser repetitiva, también puede transformarse cuando aprendemos a observarla.
Muchos me preguntan qué hago para llegar a esta etapa de mi vida con bienestar. La respuesta no está en una fórmula mágica. Procuro observar mis pensamientos antes de que se conviertan en emociones y mis emociones antes de que se transformen en conductas repetidas. Camino, kayakeo, me mantengo físicamente activa, soy 80% vegana y el resto lo cubro de tentaciones. Cuido mi alimentación, descanso, cultivo relaciones que suman, agradezco cada día y, sobre todo, he aprendido a no tolerar lo intolerable y a hacer de lo ordinario lo extraordinario. Intento vivir con coherencia entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago. No busco una vida perfecta; busco una vida consciente.
Ya escribí un libro. Ya sembré un árbol. Tuve el privilegio de criar a mis hijos. Siento que he vivido intensamente y que aún me quedan muchos sueños por realizar. Cuando llegue el momento de partir, mi deseo es hacerlo curada y sanada en todos los aspectos de mi vida, con la tranquilidad de haber amado, aprendido y compartido lo mejor de mí.
Mis 71 años tienen propósito. Se siente maravilloso llegar a esta etapa con la capacidad de seguir construyendo bienestar para mí y para quienes me rodean. Y también con la responsabilidad de compartir los hallazgos que la vida y la investigación me han permitido descubrir. Quizás ese sea el verdadero privilegio de cumplir años: comprender que nunca dejamos de aprender, que siempre podemos comenzar de nuevo y que el bienestar no es un golpe de suerte. Es una construcción diaria. Se cultiva con cada pensamiento, con cada decisión y con cada conducta que elegimos repetir.
Por eso hoy quiero dejarte una pregunta, especialmente a ti, lector de esta generación Silver: ¿Cómo quieres llegar a tu próximo año de vida? Piénsalo. Escríbelo. Compártelo. Pero, sobre todo, comienza hoy mismo a construir la respuesta. Haz de cada día una oportunidad para anticipar el bienestar que deseas vivir.
La autora es sexóloga, investigadora y activista cuántica, creadora de El Truco de la Buena Vida. Para mâs información, llamar al 787-989-0188.






