
EL TRUCO DE LA BUENA VIDA
Dra. Carmita Laboy
EDUCADORA, INVESTIGADORA Y TERAPISTA SEXUAL
En mi trabajo he integrado distintas disciplinas científicas para comprender cómo somos, cómo actuamos y cómo podemos anticipar bienestar hasta convertirlo en una práctica diaria
El jueves 16 de julio publiqué en Soy Silver el primer artículo de la serie Siempre Somos Dos. A partir de ahí continuamos desarrollando esta propuesta en mis redes sociales, mediante distintas reflexiones sobre cómo anticipar bienestar, observar nuestras respuestas y transformar nuestra manera de vivir. Si aún no la has leído, te invito a hacerlo, porque este artículo continúa ese camino.
Hoy quiero compartirte cómo intento vivirlo en lo cotidiano. Porque el bienestar no aparece de casualidad: se entrena, se anticipa y se practica.
A eso llamo el Truco de la Buena Vida.
Si tuviera que resumir el primer paso del Truco en una sola palabra sería esta: conócete. Toda la vida aprendemos a cuidar el cuerpo. Vamos al médico, nos hacemos estudios, recibimos diagnósticos y seguimos tratamientos cuando son necesarios. Pero también podemos aprender a observar nuestras respuestas internas: nuestras interpretaciones, emociones y conductas. Ahí comienza otro tipo de interpretación, diagnóstico y tratamiento de nuestra nombrada enfermedad.
En mi trabajo he integrado distintas disciplinas científicas para comprender cómo somos, cómo actuamos y cómo podemos anticipar bienestar hasta convertirlo en una práctica diaria. Pero, comprender no basta. Eso lo aprendí escuchando, durante años de práctica terapéutica, a muchas personas profundamente insatisfechas y, tristemente, resignadas.
También aprendí que la información se transforma en conocimiento cuando la utilizamos. Podemos acumular datos durante años, pero el conocimiento verdadero aparece cuando esa información cambia nuestra manera de vivir. Por eso me observo y atiendo cada uno de mis procesos internos. Procuro mantenerme benevolente en eso que ocurre en mí. No se trata de negar lo que siento, sino de preguntarme: ¿qué interpretación me acerca más al bienestar en este momento?
Aquí, para mí, es bien importante hacer una aclaración; eso que solemos llamar pensamiento no lo reconozco como una construcción consciente y deliberada. Por el contrario, la física cuántica me enseñó que lo que nombro como “pensar” es, en realidad, información anticipativa que mi cerebro recibe medio segundo antes de que sea conscientes de ella.
Es decir, no pensamos lo que creemos pensar; reaccionamos a una información previa que luego interpretamos y nombramos como pensamiento. Y es precisamente sobre esa interpretación donde podemos intervenir. ¿Lo consigo siempre? No. Soy humana. Y precisamente por eso, lo practico todos los días, incluso cuando pierdo el equilibrio, me molesto o me impaciento.
Imagina un día cualquiera. Se me cae un vaso. Luego derramo el café. Y, para completar, cae sobre mi traje blanco. En ese instante surgen esas tres palabras que todos hemos dicho alguna vez. Pero eso no es lo importante. Lo importante es lo que hago después. ¿Permito que ese momento dirija el resto de mi día o recupero mi equilibrio?
Ahí comienza el Truco de la Buena Vida. Me detengo y observo. ¿Qué interpretación apareció? ¿Qué emoción generó? ¿Qué conducta activó? ¿Qué nueva interpretación puedo elegir ahora? ¿Y qué nueva conducta puede surgir de ella? No busco culpables. Busco responsables. Busco aprendizaje. Anhelo bienestar.
He comprobado que una nueva interpretación produce una nueva emoción; una nueva emoción produce una nueva conducta; y una conducta repetida termina construyendo una nueva vida. Como sexóloga, he visto este proceso en miles de personas. Una vida sexual plena no depende únicamente del cuerpo. También depende de cómo interpretamos lo que vivimos, cómo gestionamos nuestras emociones y cómo nos comunicamos con quienes amamos.
Cuando vivimos atrapados en el miedo, la culpa o el enfado permanente, nuestras relaciones se resienten. Cuando recuperamos nuestro equilibrio con mayor rapidez, la intimidad mejora, el afecto fluye y el disfrute se amplía. Por eso el bienestar nunca llega solo. Se anticipa y termina reflejándose en nuestra salud, nuestros vínculos, nuestro trabajo y también en nuestra vida íntima.
Con los años entendí algo esencial. El Truco de la Buena Vida no cambia la vida porque lo entendamos. La cambia porque decidimos practicarlo.
Primero requiere disciplina, después convicción. Y, con el tiempo, se convierte en una forma de vivir. Ya no lo hacemos porque alguien nos lo recomendó. Lo hacemos porque comprobamos que nos acerca, una y otra vez, a nuestra mejor versión.
Esta serie nace para compartir esos hábitos contigo. Hoy te propongo uno muy sencillo. La próxima vez que algo altere tu día, no te juzgues. Haz una pausa. Observa la interpretación que apareció, la emoción que produjo y la conducta que generó. Después pregúntate: ¿qué interpretación más benevolente puedo elegir ahora para anticipar bienestar?
Tal vez descubras que la interpretación que eliges hoy puede convertirse en el bienestar que vivirás mañana. Porque el Truco de la Buena Vida no consiste en esperar que la vida cambie. Consiste en anticipar para que, cada día, la vivas mejor.
La próxima semana compartiré contigo el segundo hábito que más ha transformado mi vida: aprender a dormir bien. Porque dormir no es solamente descansar; también puede convertirse en una de nuestras herramientas más poderosas para anticipar bienestar.
La autora es sexóloga, investigadora, activista cuántica y creadora de El Truco de la Buena Vida. Para más información, llama al 787-989-0188.

