
¡AHORA ES QUE ES!
Mildred Tirado Vázquez
PERIODISTA
No tenemos que convertirnos en expertos en programación, diseño web o plataformas de ventas, pero sí tenemos que perderle el miedo a aprender
Hay generaciones que nacieron con un celular en la mano. La mía tuvo que aprender a sobrevivir al cambio. Por la naturaleza de mi profesión, siempre tuve que mantenerme al día con la tecnología. Pero, pertenezco a una generación que ha vivido una transformación digital que hemos asumido a cantazos. Aprendimos cuando las herramientas todavía estaban cambiando y cuando no existía un tutorial en YouTube para explicarnos cada paso.
Recuerdo la llegada de nuevas computadoras, programas y procesos que, poco a poco, fueron sustituyendo aquello que conocíamos. Tuvimos que adaptarnos porque no había otra alternativa. La tecnología dejó de ser algo novedoso para convertirse en una parte esencial de nuestro trabajo.
Y hoy, como emprendedora, vuelvo a encontrarme con esa misma realidad, aunque en un escenario completamente diferente.
Porque emprender ya no significa solamente tener una buena idea, ofrecer un buen producto o prestar un buen servicio. También significa saber cómo presentar esa idea, cómo comunicarla, cómo venderla y cómo llegar hasta las personas que pueden convertirse en nuestros clientes.
A veces escucho a emprendedores decir: “Yo no sé de tecnología”. Y entiendo perfectamente esa sensación. No todos tenemos que convertirnos en expertos en programación, diseño web o plataformas de ventas. Pero sí creo que tenemos que perderle el miedo a aprender. Porque una cosa es no saber y otra muy distinta es decidir que no queremos aprender.
Hace unos días leí sobre Digital Store Academy, una iniciativa del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), en alianza con el Centro para Emprendedores de Puerto Rico. El programa busca ayudar a empresarios a desarrollar una tienda de comercio electrónico en Shopify y capacitarlos para administrarla, promoverla y vender en línea.
Según la información publicada por el DDEC, se seleccionarían hasta 50 emprendedores y la capacitación se extendería de octubre a diciembre. Los interesados pueden consultar los requisitos y completar el formulario de solicitud en desarrollo.pr.gov. Para preguntas adicionales, el comunicado ofrece el correo info@centroparaemprendedores.
Más allá del programa en sí, me llamó la atención lo que representa: la presencia digital ya no es un lujo reservado para las grandes empresas; es una herramienta de crecimiento.
No significa que tengamos que estar en todas las plataformas ni que debamos convertirnos en creadores de contenido a tiempo completo. Tampoco significa que cada nueva aplicación que aparece sea indispensable para nuestro negocio. Significa conocer las herramientas que existen y preguntarnos cuáles realmente pueden ayudarnos. Porque la tecnología no debe convertirse en otra carga para el emprendedor, sino en una aliada.
Una página web puede permitir que nuestro negocio sea encontrado a cualquier hora. Una tienda digital puede abrirnos la puerta a clientes que nunca entrarían físicamente a nuestro establecimiento. Las redes sociales pueden ayudarnos a contar nuestra historia. Una buena fotografía puede hacer que alguien se detenga a mirar nuestro producto. Una herramienta de inteligencia artificial puede ayudarnos a organizar ideas, generar alternativas o ahorrar tiempo en determinadas tareas.
La clave está en aprender a utilizar la tecnología con propósito. Por eso sigo aprendiendo.
A veces estoy frente a una plataforma que no conozco, tratando de entender dónde está cada función, qué botón hace qué cosa y cómo lograr que algo funcione como quiero. Y entonces recuerdo aquellos primeros años de la transformación digital.
Porque el mundo digital no se queda quieto. Lo que hoy dominamos puede cambiar mañana. Aparecerán nuevas plataformas, nuevas formas de vender, nuevas herramientas y nuevas maneras de comunicarnos. Y aprenderemos otra vez, como ya sabemos hacerlo.
Porque quizás esa sea una de las grandes lecciones que nos ha dejado la transformación digital: no tenemos que saberlo todo, pero sí tenemos que estar dispuestos a seguir aprendiendo. A no quedarnos detenidos mientras el mundo sigue avanzando. Porque en el emprendimiento, seguir aprendiendo también es una forma de seguir creciendo.

