AARP Puerto Rico ofrece datos que sustentan el valor económico generado por la población de 50 años o más a través de su trabajo, experiencia, emprendimiento y consumo
Hace tiempo que sabemos que Puerto Rico, como muchos otros países, enfrenta importantes desafíos ante el envejecimiento acelerado de la población. Sin embargo, todavía esa realidad no se traduce en la creación de estrategias que, además de atender las necesidades particulares de este grupo, tomen como base esa transformación demográfica para darle un impulso a la economía del país.
AARP Puerto Rico realizó un informe que propone, precisamente, dejar de mirar el envejecimiento poblacional como una carga y empezar a reconocerlo como una ventaja competitiva que se debe potenciar. Con este objetivo, invitó ayer a un grupo de líderes empresariales y gubernamentales a conocer los resultados del estudio “De Reto Demográfico al Desarrollo de la Economía de la Longevidad”, que detalla la contribución de la población de 50 años o más, tanto a través de su actividad económica en la isla, como mediante el comercio con Estados Unidos.
De acuerdo al estudio, este segmento está compuesto por aproximadamente 1.3 millones de personas, lo que representa el 44% de la población y genera unos $60,000 millones en actividad económica, equivalentes a cerca del 47% del Producto Interno Bruto de la Isla. También revela que en 2024, los hogares encabezados por personas de 50 años o más realizaron aproximadamente $50,000 millones en gastos de consumo, equivalentes al 67% de todo el gasto de los hogares puertorriqueños. Esto significa que dos de cada tres dólares gastados
por los hogares de la Isla provienen del mercado 50+.
La influencia de estos hogares se extiende a prácticamente todos los sectores de la economía. La población 50+ representa: 74% del gasto en salud; 74% del gasto en servicios financieros y seguros; 68% del gasto en vivienda y utilidades; 65% del gasto en comunicaciones y tecnología; 62% del gasto en ocio y hospitalidad. Estos datos desafían la percepción tradicional de que el consumo de las personas mayores se concentra principalmente en servicios médicos.

“Puerto Rico tiene ante sí una oportunidad histórica. La longevidad no puede continuar analizándose únicamente como un reto demográfico, fiscal o de salud. Los datos demuestran que las personas de 50 años o más ya son protagonistas de nuestra economía: trabajan, emprenden, consumen, invierten, cuidan a sus familias y generan actividad económica. Si queremos construir un Puerto Rico más innovador, competitivo y sostenible, tenemos que incorporar esta realidad al centro de nuestras estrategias de desarrollo”, expresó José R. Acarón, director estatal de AARP Puerto Rico durante la actividad que se llevó a cabo en una de las salas de Caribbean Cinemas, en San Patricio y que contó con Silverio Pérez como moderador.
La actividad económica de las personas de 50 años o más tiene un impacto directo e indirecto sobre industrias de gran importancia para Puerto Rico. Aproximadamente el 70% de los empleos en servicios de salud está vinculado a la actividad económica generada por este segmento. En el sector de ocio y hospitalidad, la proporción alcanza aproximadamente el 64%, mientras que en los servicios profesionales y empresariales sostiene cerca de la mitad de los empleos.
El estudio plantea que las oportunidades de la Economía de la Longevidad también se extienden a áreas como vivienda, transportación, tecnología, turismo, educación, servicios financieros, cuidado y apoyo comunitario. Ante esta realidad, Acarón subrayó que las empresas deben desarrollar productos y servicios que respondan a las capacidades, preferencias y aspiraciones de las personas a lo largo de la vida, sin recurrir a etiquetas o estereotipos relacionados con la edad.

El estudio advierte que el mayor riesgo para Puerto Rico no es el envejecimiento de la población, sino desarrollar políticas económicas que ignoren su realidad demográfica. Por lo tanto, “mantener estrategias enfocadas exclusivamente en poblaciones más jóvenes limitaría el crecimiento, reduciría la productividad y desaprovecharía el talento, la experiencia y el poder económico de casi la mitad de la población. Indiscutiblemente, convertir la longevidad en una ventaja competitiva representa una de las mayores oportunidades de desarrollo para Puerto Rico en las próximas décadas”, sostuvo el director estatal de AARP Puerto Rico.
Acarón dio ejemplos de países como Japón, Singapur, España, Reino Unido, Alemania, Finlandia y Estados Unidos que ya han incorporado la longevidad, la extensión de la vida laboral, el aprendizaje continuo y el envejecimiento saludable a sus estrategias de innovación y desarrollo económico. AARP Puerto Rico hizo un llamado al Gobierno, al sector empresarial, a la academia y a las organizaciones comunitarias a incorporar las realidades y oportunidades de la longevidad en sus procesos de planificación y toma de decisiones.
La conferencia incluyó además la participación de expertos panelistas que respaldaron el informe como el director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, Dr. Orville M. Disdier; los economistas Marcia Rivera y Antonio Fernós; y Esteban Colón, presidente de Brain Consulting.
