En un intercambio deportivo que llamó la atención en redes, el boricua apareció probando suerte con el cricket
Si alguien pensaba que la rehabilitación de Francisco Lindor sería estrictamente hielo, terapia y swings controlados bajo techo, parece que subestimó la creatividad del boricua. El campocorto decidió que, si había que trabajar coordinación y timing tras su reciente cirugía en la mano izquierda, lo haría a su manera… y cruzando deportes.
En un intercambio deportivo que llamó la atención en redes, Lindor apareció probando suerte con el cricket junto a la figura australiana Pat Cummins. El momento, compartido por Major League Baseball, mostró al puertorriqueño bateando una pelota que pica antes de llegarle, como manda la tradición de ese deporte.
Para quien no esté familiarizado, el cricket no envía la bola directa como una recta de Grandes Ligas. Aquí rebota primero, cambia ángulo y obliga al bateador a reaccionar en fracciones de segundo. Traducción boricua: no es nada fácil. Requiere muñeca viva, reflejos rápidos y lectura inmediata. Exactamente el tipo de coordinación que un jugador quiere confirmar cuando viene saliendo del quirófano. Y Lindor lució cómodo.
Francisco Lindor trained for the season by hitting a ball off the bounce ⁉️🧐
— MLB (@MLB) February 25, 2026
See Lindor and Cricket star Pat Cummins swap sports during his January trip to Australia 🇦🇺
(MLB x @NewBalance) pic.twitter.com/hCM36RzSFl
No fue una sesión clínica ni un parte médico disfrazado. Fue un momento relajado, hasta divertido. Mientras el puertorriqueño ajustaba su swing al rebote impredecible, Cummins intentaba descifrar la mecánica del béisbol. Dos disciplinas distintas, pero con algo en común: si fallas el contacto, la bola no perdona.
Más allá del intercambio simpático, la imagen transmite tranquilidad. El movimiento de manos fluye. El gesto es natural. No hay rigidez visible. Y cuando se trata de una fractura en el hueso ganchoso, cada detalle cuenta.
La temporada con los New York Mets será exigente y el calendario no da mucho margen. Pero si el número 12 está bateando bolas que pican raro al otro lado del mundo y sonriendo en el proceso, el mensaje parece claro: la recuperación va encaminada.
Y que nadie se sorprenda si, en algún momento del verano en Queens, alguien bromea preguntándole si va a intentar un sweep shot en Citi Field.

