El recién inaugurado Club de Tenis de Mesa Julio Cox Parrilla provee un espacio seguro, moderno y accesible para la comunidad
Naguabo – En una etapa de la vida donde el movimiento deja de ser competencia y se convierte en bienestar, el Club de Tenis de Mesa Julio Cox Parrilla emerge como una alternativa real para el envejecimiento activo en Naguabo.
Sus nuevas instalaciones permiten que personas adultas, con o sin experiencia previa, se acerquen al deporte desde otro lugar: el disfrute, la coordinación, la socialización y la salud física y mental. Mesas reglamentarias, superficie especializada y un ambiente climatizado colocan a la comunidad adulta en condiciones similares a las que entrenan atletas élite del país.
No se trata de competir, sino de vivir la experiencia completa del deporte bien hecho, en un espacio seguro, moderno y accesible, donde el cuerpo se mantiene activo y la mente despierta. Ese mismo espacio es el que hoy lleva el nombre de Julio A. Cox Parrilla, un educador deportivo cuya obra nunca se midió en trofeos, sino en constancia.
Ver su nombre inscrito en el centro fue una sorpresa que lo desarmó emocionalmente. No por vanidad, sino porque el reconocimiento llegó en vida y en el lugar que sostuvo cuando entrenar era un acto de fe.
“Jamás pensé que iban a ponerle mi nombre”, admitió. Para Cox, el gesto resume décadas de trabajo silencioso con jóvenes y adultos de Naguabo y pueblos cercanos, siempre desde una visión inclusiva del deporte.
El edificio que alberga el centro también tiene memoria. Fue plaza del mercado, luego espacio recreativo, gimnasio municipal y hoy casa del tenis de mesa. Las paredes han cambiado de función, pero no de propósito: servir a la comunidad. En esta nueva etapa, el deporte no sustituye la historia; la acompaña.

Cox comenzó en el tenis de mesa guiado por su padre, Freddy Cox, maestro de educación física. Fue campeón escolar desde niño, pero las limitaciones de acceso marcaron su mirada como formador. Desde 2001, al asumir el programa en Naguabo, entendió que enseñar también es crear rutas para toda la vida, no solo para la juventud.
Los frutos de esa visión son amplios: atletas campeones en todas las categorías escolares, medallistas regionales, participantes en eventos internacionales y más de veinte jóvenes becados a nivel universitario. Como entrenador universitario, construyó una dinastía ganadora, pero su legado más profundo sigue siendo humano.
Tras el impacto del huracán María, entrenar volvió a ser un reto. Hoy, el centro renace con condiciones óptimas: aire acondicionado, duchas, mesas nuevas y un piso Teraflex especializado. Pero el verdadero cambio no está solo en la infraestructura, sino en quiénes pueden usarla.
Para la población adulta, incluyendo personas mayores, el centro abre una puerta poco común: mantenerse activo sin exigencias extremas, compartir con otros, mejorar reflejos, equilibrio y coordinación, y recuperar el placer de jugar. Aquí, el deporte no pide edad; ofrece continuidad.
Por eso, más que un homenaje personal, el nombre de Julio Cox Parrilla representa una filosofía: el deporte como herramienta de bienestar, encuentro y dignidad en todas las etapas de la vida.
En Naguabo, el tenis de mesa ya no es solo una disciplina. Es una invitación a moverse, a encontrarse y a demostrar que el envejecimiento activo también puede vivirse con calidad, propósito y comunidad.


