El trabajo de Pamela Rosado fue clave para la clasificación al Mundial de Baloncesto Femenino FIBA 2026 que se disputará en Berlín
Puerto Rico aseguró su clasificación al Mundial de Baloncesto Femenino FIBA 2026 tras vencer 77-61 a Nueva Zelanda en el torneo clasificatorio celebrado ayer en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, en San Juan, resultado que selló su tercer boleto consecutivo a la cita mundialista.
El triunfo no solo representó el pase al torneo que se disputará en Berlín, Alemania, del 4 al 13 de septiembre de 2026, sino que confirmó la consolidación de un programa que ha dejado de ser emergente para establecerse entre los mejores del mundo.
Según la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), Puerto Rico forma parte de las 16 selecciones clasificadas, en un escenario donde solo dos equipos del continente americano, Estados Unidos y Puerto Rico, lograron avanzar, dejando fuera a selecciones tradicionales como Brasil, Canadá y Argentina.
La clasificación se definió en el último partido del grupo disputado en San Juan, lo que añadió un componente de presión adicional a un equipo que respondió con ajustes, profundidad y control del juego en los momentos decisivos. En ese contexto, la figura de la todoterreno Pamela Rosado volvió a ser determinante.
La capitana del conjunto nacional, a sus 39 años, lideró el equipo tanto en ejecución como en manejo del ritmo, reafirmando su rol como eje del programa. Rosado fue clave en la victoria ante Nueva Zelanda, en la que Puerto Rico logró recuperarse de un inicio complicado para imponer su juego en la segunda mitad.
El dirigente nacional, Jerry Batista, explicó que el desempeño del equipo fue el resultado de una planificación estratégica que comenzó meses antes del torneo.
“Desde noviembre nosotros sabíamos cuáles eran los equipos que teníamos que enfrentar y nos preparamos para eso. Los partidos anteriores (Italia, Estados Unidos y España) nos sirvieron para hacer ajustes y entender dónde estábamos”, expresó Batista en entrevista en el programa radial La Descarga Original 940.
El dirigente puertorriqueño explicó que el equipo contó con poco tiempo de preparación y no pudo realizar partidos de fogueo previos al torneo clasificatorio. En ese contexto, el itinerario del evento terminó favoreciendo al conjunto nacional, que enfrentó primero a tres potencias internacionales como Italia, Estados Unidos y España antes de disputar sus partidos decisivos ante Senegal y Nueva Zelanda.
Batista reconoció que desde el inicio se tenía claro que esos últimos dos encuentros eran los determinantes para asegurar la clasificación al Mundial. Aunque los compromisos ante Italia, Estados Unidos y España resultaron en derrotas holgadas, el cuerpo técnico aprovechó esos partidos para manejar cargas y dar descanso a la jugadora Arella Guirantes, quien enfrentaba problemas de salud y deshidratación, limitándose a jugar pocos minutos ante Italia. Guirantes posteriormente pudo integrarse de lleno en los encuentros frente a Senegal y Nueva Zelanda, donde Puerto Rico definió su clasificación.

Batista también destacó la capacidad de respuesta del equipo tras un arranque adverso ante Nueva Zelanda, así como el impacto de las jugadoras de la banca en el cambio de ritmo del partido. Entre ellas, sobresalió Jacqueline Benítez, quien aportó ofensiva en momentos clave, mientras el equipo ajustaba su defensa y mejoraba su ejecución colectiva.
El técnico subrayó además el carácter del grupo y su evolución dentro del ciclo competitivo, señalando que Puerto Rico ha aprendido a identificar los momentos clave de los torneos y a responder en consecuencia.
La clasificación adquiere mayor relevancia al analizar el contexto global del torneo. De acuerdo con FIBA, el Mundial reunirá a selecciones como Estados Unidos, España, Francia, China, Australia y Bélgica, entre otras potencias del baloncesto internacional. En ese escenario, Puerto Rico no solo participará, sino que lo hará como una selección que ha logrado continuidad en la élite, algo que contrasta con el regreso de países como Italia y Hungría, que no clasificaban desde hace más de dos décadas.
El proceso del equipo también ha estado acompañado por una creciente visibilidad del baloncesto femenino en la isla. Durante el torneo clasificatorio, la presencia de público en el Coliseo de Puerto Rico fue señalada por las propias jugadoras como un factor importante, aunque todavía irregular en comparación con otros eventos deportivos.
Previo al inicio del torneo, Rosado había hecho un llamado a la fanaticada para respaldar al equipo como un “sexto hombre”, un mensaje que cobró mayor relevancia tras la clasificación. En la cancha, la capitana respondió con liderazgo y consistencia, siendo una de las principales responsables de sostener al equipo en los momentos de mayor exigencia.
El evento también dejó imágenes significativas de cara al futuro del deporte en la isla, con la presencia de niñas y jóvenes en las gradas, muchas de ellas vestidas con uniformes de baloncesto, en una iniciativa que buscó acercar nuevas generaciones al programa nacional.
La clasificación al Mundial 2026 representa, además, un contraste con el recorrido histórico del baloncesto femenino en Puerto Rico, que durante décadas enfrentó limitaciones estructurales, menor visibilidad y escaso apoyo. Hoy, el equipo nacional compite de manera consistente en el escenario internacional y forma parte de la conversación global del deporte.
Con este resultado, Puerto Rico reafirma su crecimiento sostenido y su capacidad de competir al más alto nivel, mientras inicia la preparación para el Mundial de Berlín, donde buscará continuar ampliando su presencia entre las principales selecciones del baloncesto femenino.

