Las sobras del café sirven para limpiar, desodorizar y hasta pueden ayudar a combatir plagas
Lo que normalmente termina en la basura, los residuos del café, está encontrando una nueva utilidad dentro del hogar. Combinado con bicarbonato de sodio, este ingrediente cotidiano se ha convertido en parte de un método casero que promete desde eliminar malos olores, hasta ayudar en el control de plagas.
Según reseñó el portal argentino TN, la mezcla de café usado con bicarbonato se recomienda como una solución práctica y económica para distintas tareas domésticas. Entre sus principales usos destaca su capacidad para neutralizar olores en espacios como la cocina, el refrigerador o recipientes cerrados.
El efecto se basa en una combinación simple: mientras el bicarbonato actúa absorbiendo y neutralizando partículas que generan malos olores, el café aporta una fragancia más agradable y ayuda a reforzar ese efecto.
Pero su utilidad no se queda ahí. Este truco también ha ganado popularidad como alternativa para combatir plagas domésticas, especialmente hormigas y cucarachas. El café funciona como un atrayente natural, mientras que el bicarbonato provoca una reacción que puede afectar a estos insectos.
Además, su uso se inserta dentro de una tendencia creciente: la reutilización de residuos orgánicos. En lugar de desechar el café, esta práctica permite darle una segunda vida útil, reduciendo desperdicios y evitando el uso de productos químicos más agresivos.
La preparación es sencilla. Se recomienda secar bien el café usado, mezclarlo en partes iguales con bicarbonato y colocarlo en pequeñas cantidades en zonas estratégicas del hogar, como grietas, esquinas o áreas donde se detecte actividad de insectos.
No obstante, especialistas advierten que este tipo de soluciones debe utilizarse como complemento y no como sustituto de medidas más profundas de limpieza o control,
especialmente en casos de infestaciones severas.
Más que un remedio milagroso, la mezcla de café y bicarbonato se presenta como una alternativa accesible, ecológica y funcional. Un ejemplo de cómo, con elementos simples, es posible mejorar el entorno del hogar sin recurrir a soluciones costosas o químicas.

