
EL TRUCO DE LA BUENA VIDA
Dra. Carmita Laboy
EDUCADORA, INVESTIGADORA Y TERAPISTA SEXUAL
Este Día de las Madres no se trata solo de celebrar; se trata de decidir incluirte y vivir con intención
Hay etapas en la vida que no se explican… se sienten. Y una de ellas es llegar a este momento donde puedes mirar hacia atrás y reconocer todo lo que has sido: mujer, madre, abuela… y aun así, seguir descubriéndote a ti misma.
Porque antes de ser abuela, fuiste madre. Y antes de ser madre… fuiste tú.
Ser madre y abuela es un privilegio que llevaremos el resto de nuestra vida. Por eso, reconocer cada uno de esos roles es importante para no confundirnos, no olvidarnos y no perdernos en el recorrido de nuestra propia historia.
Hoy quiero compartirte tres trucos de la buena vida para seguir siendo, primero tú, luego madre y entonces, abuela. Y así celebrar el privilegio de serlo… 24/7.
Truco #1: Ponte tú primero
Y no, no es egoísmo; es responsabilidad. Porque cuando te eliges, todo se ordena distinto. Tu energía cambia. Tu forma de estar cambia. Tu presencia se siente. Ya no haces desde la obligación, sino desde ese equilibrio que conquistaste. Y eso impacta todo lo que haces.
A esta etapa no llegas a desaparecerte, llegas a incluirte.
Truco #2: Anticipa bienestar
Hay algo que con los años se vuelve más evidente: no vivimos solo lo que pasa; vivimos cómo lo anticipamos. Eso que llamamos pensamientos, es información que llega antes de actuar. Y desde ahí sentimos… y decidimos. Por eso, cada día tienes una elección silenciosa: anticipar calma o o anticipar tensión; anticipar bienestar o enfermedad. Y cuando eliges anticipar bienestar, tu experiencia cambia. No por lo que ocurre, sino por cómo lo vives.
Truco #3: Entrégate
Entrégate a ti. A lo que sientes. A lo que eres hoy. A esta etapa que no te limita; te exalta. Porque cuando una mujer, madre, abuela se permite ser fiel a ella, todo en su vida se transforma. Incluso su intimidad. Se vuelve más consciente. Más libre. Más satisfactoria. Ya no responde a expectativas, responde a presencia. A conexión real.
A una mujer que se reconoce… y se elige.
Celébrate todos los días. Ser madre no termina. Evoluciona. Y en esa evolución, la vida te recompensa. Con tiempo. Con claridad. Con una nueva forma de vivir y disfrutarte. Por eso, este Día de las Madres no se trata solo de celebrar. Se trata de decidir. Decidir incluirte. Decidir vivir con intención. Decidir anticipar tu bienestar.
Y recuerda que el bienestar no se improvisa… ¡se anticipa!

