Estas personas pueden llegar a alterar tu estado de ánimo, agotarte la energía y afectar tu bienestar emocional
Hay algunas personas que con tan solo mirarlas o escucharlas hablar, a la soltá, usted les hace ‘una cruz y una raya’. Son personas que a su juicio, -aunque en sobradas ocasiones pudiera equivocarse en su apreciación- son de vibra negativa, de aura oscura… ‘tóxica’. A esa gente uno les saca el cuerpo, aprende a manejarlas, o termina cayendo de lleno en ese laberinto de rutas y caminos nublados.
El escritor argentino y doctor en psicología Bernardo Stamateas, en su libro Gente Tóxica, describe estos comportamientos y además, brinda herramientas para aprender a lidiar con este tipo de individuos.
Para Stamateas, ‘los tóxicos’ pueden llegar a alterar profundamente nuestro estado de ánimo, agotar nuestra energía, autoestima y bienestar emocional mediante comportamientos negativos como manipulación, quejas constantes, egoísmo y/o envidia. Sugiere y destaca que identificarlos a tiempo es clave, ya que sus acciones suelen generar estrés, culpa y un ambiente perjudicial, a menudo disfrazado de encanto inicial.
Aquí algunos banderas rojas para identificar a ‘los tóxicos’ , según el psicólogo plantea en su libro:
- Quejumbrosos y victimistas: Siempre encuentran un problema y culpan a los demás sin asumir responsabilidad.
- Manipuladores y controladores: Buscan tener poder sobre otros y limitar su independencia.
- Envidiosos y críticos: No soportan los éxitos ajenos y descalifican constantemente.
- Narcisistas: Creen que todo lo que hacen está bien y no empatizan con los demás.
- Negativos: Inoculan inseguridad, miedo o culpa, robando la energía de quienes les rodean.
Stamateas también ofrece claves para lidiar con este tipo de personas, una vez son identificados. Como punto de partida, deja claro que hay que establecer límites bien definidos:
- Limitar el tiempo de exposición y los temas de conversación. De esta forma se evita entrar en su juego de negatividad.
- Tomar distancia física y emocional. Alejarse es la opción más efectiva para preservar la salud mental.
- No intentar cambiarlos. Aceptar que su comportamiento no es tu responsabilidad, evita creer que puedes cambiarlos con amor o ayuda.
- Analizar el impacto. Reconocer cómo nos hacen sentir (agotados, culpables) para identificar la necesidad de protección.
- Reforzar la propia autoestima. No permitas que sus críticas constructivas dañen la autopercepción.
Otra buena recomendación sería asegurarse de que el tóxico no sea usted, porque entonces le toca analizar y trabajar con lo que plantea Stamateas para que los demás no terminen sacándole el cuerpo.

