El taller “Memorias de la bomba” demuestra la grandeza de este género, no solo en expresión artística, sino en historia de lucha
Por Leonor M. Mulero-Pagán
Para Soy Silver
¿Cómo se baila bomba? “Déjate ir, confía en tus sentimientos, en tu corazón”, aconsejó el maestro Ángel Luis Reyes en una de las charlas del ciclo de ponencias y talleres “Memorias de la Bomba”, celebrado en el Archivo General de Puerto Rico en coordinación con el Instituto de Cultura Puertorriqueña y SanArte Cultura.
“La bomba cruda es improvisación, lo que te sale del corazón”, expresó la veterana bailadora Vilma Sastre, también de la escuela de la familia Cepeda, institución puertorriqueña dedicada a la enseñanza y al fomento de la bomba y la plena.
Sastre, Reyes y otros bailaron con cánticos y tambores, con movimientos electrificantes que llegaban hasta el público. Una asistente contó, emocionada, que se inició ya mayor en el baile de la bomba y participó en una competencia como representante de los adultos mayores. Agradeció que el taller exponga la amplia y diversa aportación musical y cultural de los ancestros africanos en Puerto Rico.
Estos bailadores y otros exponentes e investigadores como Víctor Emmanuelli Náter, Víctor Vélez, Felipe Febres y Ramón Gómez participaron el sábado pasado en la charla-taller sobre la bomba de San Mateo de Cangrejos, área que incluye lo que hoy se conoce como Santurce.
A través de la historia, Cangrejos ha sufrido desplazamientos poblacionales, a nombre del desarrollo, en detrimento de vulnerables comunidades de afrodescendientes.
Las presentaciones trataron sobre la historia y la evolución de la bomba, música nacida como expresión de resistencia a la atrocidad de la esclavitud de seres humanos traficados hacia aquí desde África u otras colonias con esclavos en el Caribe. Este género contador de historias, originado hace más de 400 años, ha sobrevivido a prohibiciones, persecuciones, prejuicios y conveniencias de mercado.
La conversación incluyó la folclorización de la bomba a partir de la segunda mitad del siglo 20, una iniciativa del entonces Instituto de Cultura Puertorriqueña que redujo las prácticas originales para favorecer los modelos de tarima diseñados para atraer el turismo.
Iniciativas positivas recientes incluyen el rescate orgánico, por parte de jóvenes, del baile de bomba de marquesina desde principios de la década de 1990.
El público trajo a relieve la necesidad de mayor apoyo institucional para la investigación sobre la bomba, en especial de sectores educativos. Los recortes fiscales son un obstáculo mayor, comentó una asistente.
En días previos, el grupo de expertos discursó sobre la bomba en las regiones de Mayagüez y del sur. Otras zonas como Cataño, y Loíza en particular, han cultivado de forma excepcional los ritmos de la bomba.
La bomba seguirá resonando en Puerto Rico, con sus raíces y evoluciones. Es arte y vivencia afroboricua que enriquece la identidad puertorriqueña. “Memorias de la bomba” demuestra que la bomba es un género grande, no solo en expresión artística, sino en historia de lucha. Estos foros abonan a la conciencia sobre las muchas capas de desconocimiento que hay que disipar para entender y apreciar como es debido nuestra herencia y nuestro presente africanos
La autora es una experimentada periodista y editora de noticias.






