
¡AHORA ES QUE ES!
Mildred Tirado Vázquez
PERIODISTA
Nunca olvides que, al final del camino, no cuentan solo los resultados, sino todo lo vivido
Hace unos días, un excolega me llamó mientras actualizaba su lista de contactos. Había seguido de cerca mi nuevo rumbo, uno muy parecido al suyo, pues hace una década se retiró para emprender junto a su hija.
Hablamos de cómo la vida puede cambiar en un instante, pero también de nuestra capacidad para tomar control de las situaciones y ajustarlas a nuestro favor, “porque nadie nos quita lo bailao”.
Esa conversación filosófica, junto a las más de tres décadas profesionales que cargo en mi maleta, me dan permiso para compartirles mis 10 grandes lecciones emprendiendo.
- No pongas todos los huevos en la misma canasta. Diversifica tus clientes o tu tipo de negocio. Ten un plan B por si el plan A no sale como esperas.
- Cierra ciclos. Pasa la página por más que cueste. Recuerda que muchas veces perdiendo se gana.
- No pisotees para subir. Trata a todos con el respeto que merecen. La vida es una rueda y a quien hoy le niegas algo, mañana podría ser quien necesites.
- Hay espacio para todos. No importa si hay miles haciendo lo mismo que tú; una vez encuentres tu nicho, mantente firme.
- No te quejes si la vida pasa por tu lado y no te montas en el tren. ¡Móntate! ¡Atrévete! La oportunidad no vuelve a pasar por la misma estación.
- No todo el mundo merece conocer tus procesos. Hay quienes te preguntan cómo te va con la esperanza de verte caer. Aprende a proteger tu paz y tu estrategia.
- Acepta cuando te equivocas y ajusta el GPS. Nada está escrito en piedra. Que una caída no te detenga: límpiate el golpe, ponte una curita y sigue andando.
- Presupuesta tu dinero y tu tiempo. Organiza tus finanzas personales. En mi caso, me preparé económicamente para esta etapa. Aprendí —a la mala— que si no tengo el dinero, no compro lo que quiero. Con los años entiendes que uno hala la sábana hasta donde arropa. Así como administras el dinero, divide tu tiempo para manejar los “huevos” de tus canastas. Y, sobre todo, separa tiempo para ti. Ahora “retirada”, tengo la agenda llena, pero con la satisfacción de que la manejo yo.
- Las lealtades tienen fecha de expiración —ya lo dijo quien lo dijo—. Cuidado con quién te asocias o te relacionas. No todos juegan limpio cuando hay poder o dinero en la mesa. Algunos aparentan cercanía, pero actúan por conveniencia; dominan el arte del disfraz, pero no el de la lealtad. Otros, inseguros de su propio valor, te ven como una amenaza. Te quieren cerca… hasta que tu talento les incomoda.
- Eres quien eres, sin importar el lugar. Quien ha sido competente, lo seguirá siendo. ¡No lo olvides!
Porque al final del camino no cuentan solo los resultados, sino lo vivido. Las veces que te arriesgaste, que caíste y que, aun con miedo, seguiste adelante. Y en eso —precisamente en eso— está lo que vale: lo bailao… nadie te lo quita.

