Les hablaré de historias de alegría, y alguna que otra no tan alegre, pero todas con una lección de vida

Carlos Rubén Rosario
Periodista y escritor
Cuenta con más de 40 años de experiencia en los medios de comunicación.
¡Hola! Me presento: Soy Carlos Rubén Rosario, periodista de profesión. He publicado libros como cronista, aunque prefiero llamarme “descritor”. Y estoy aquí para contarles historias de la vida real y compartirles una lección magistral que me ha dado mi nueva realidad, alejado de las comunicaciones.
Disfruto de un retiro tras 45 años de carrera profesional en Puerto Rico y ahora sirvo de transportista a personas de la llamada tercera edad en Orlando, Florida. Son “mis sabios y sabias con canas”. Para mí, se han convertido en maestros que me han enseñado que, con salud y una mentalidad positiva, nunca es tarde para tener una vida activa, mucho después de la edad de retiro.
Una profesora de redacción me enseñó que las historias están frente a nuestros ojos y esperan por nosotros para ser contadas. Es la vida misma que nos narra. Ahora, sin prisas y en calma, he aprendido a coleccionar momentos, me rondan personajes y sus historias me reclaman ser compartidas.
“¡Somos clientes de corta duración!”, me dijo una de mis primeras pasajeras octogenarias. Y tuvo razón. Lo que no me dijo con palabras, aunque sí con sus actos, es que en el “resort” geriátrico al que yo le iba a servir, tenía de vecinos a hombres y mujeres que se han convertido en molde y ejemplo de lo que yo, a mis mediados sesenta y tantos, quiero llegar a ser de aquí a veinte, treinta, cuarenta años más.
A pesar de todas las satisfacciones que me dio mi carrera profesional, de todos los retos enfrentados, de los compañeros que tuve y de la experiencia adquirida, nunca fui más feliz en un trabajo de lo que he sido sirviendo a otros en esta presente experiencia. Porque donde otros ven a un residente, yo veo a un personaje, o más aún a mi yo octogenario. Porque donde otros ven una situación, yo veo una historia. Porque donde otros ven una complicación, yo veo una lección, una enseñanza.
Y a eso iremos. A contarnos. Les hablaré de historias de alegría, y alguna que otra no tan alegre, pero todas y cada una con una lección de vida. Juntos iremos a consolar nuestras penurias y a dejarnos de lamentos. Porque mientras hay algunos que están con el trauma de que ya no tienen 20 años, sino 40, y otros a los 65, buscando cuál plan de Medicare le conviene más, están aquellos que entre los 70 a 100 años, disfrutan del vivir llenos de proyectos, con agenda llena y en relativa salud. Porque esa gente de “canas con ganas”, nos va a dar mucho de qué hablar.
Así que recuerden: la clave está en vivir con buena actitud y perseguir una mejor salud. Así, llegaremos. Porque, definitivamente, ¡pa’ allá es que vamos!

