
EL TRUCO DE LA BUENA VIDA
Dra. Carmita Laboy
EDUCADORA, INVESTIGADORA Y TERAPISTA SEXUAL
El presente es más de lo que estamos viviendo. Es el punto de partida de todas las posibilidades que podemos anticipar
Hay frases que escuchamos y olvidamos. Otras, en cambio, nos encuentran en el momento preciso, despiertan algo en nosotros y adquieren un significado especial. A esas las llamo frases privilegiadas, un concepto que apliqué durante mis estudios de actuación en el Ateneo Puertorriqueño y que, desde entonces, forma parte de mi manera de interpretar la vida.
Eso fue, precisamente, lo que me ocurrió mientras disfrutaba de “Aquel”, la serie de Netflix sobre la vida del cantante español Raphael. En una de las escenas finales, el artista está frente al espejo, preparándose para salir al escenario. De pronto, su reflejo da paso al Raphael de hoy, el verdadero, el que continúa cantando y disfrutando de su pasión
Y entonces llega esa frase: “Siempre hay más”. ¡Mi frase privilegiada! De esas que me provocan, entusiasman y despiertan inmediatamente nuevas posibilidades. En ese instante supe que sería el tema de mi próximo artículo. Pero había algo todavía más fascinante. A esa afirmación la acompañaba una invitación: “¿Te apetece?”.
¡Uff! Aquello me provocó poner la serie en pausa… Un instante para repetírmelo todo junto: “Siempre hay más… ¿Te apetece?”. ¡Vaya forma de invitarte a vivir el presente, a anticipar todo el bienestar que puedes experimentar!
Porque el presente es más de lo que estamos viviendo. Es el punto de partida de todas las posibilidades que podemos anticipar. Desde El Truco de la Buena Vida, mi propuesta de bienestar basada en la integración de tres teorías científicas, quiero compartir contigo, tres acciones para convertir ese “siempre hay más” en una experiencia cotidiana.
Antes: anticipa
Imagínate saber qué hacer y cómo hacerlo en cada momento. Tener disponible la mejor solución potencial posible incluso antes de necesitarla.
Imagínate recibir la síntesis de un análisis de posibilidades que contempla pasado, presente y futuro, sin tener que realizar conscientemente todo ese trabajo. ¿Te apetece?
A esto le llamo anticipar bienestar. Mi participación consiste en mantener un pensamiento benevolente y una disposición permanente para recibir información anticipativa y actuar en consecuencia. Y esta disposición la aplico a todo: la salud, el amor, las relaciones, la profesión, el ocio, el deleite y cada experiencia cotidiana. Anticipar bienestar es vivir con la certeza de que siempre sabré qué hacer y cómo hacerlo para descubrir y disfrutar en bienestar.
Durante: actúa
Volvamos a Raphael frente al espejo. La posibilidad de continuar cantando está ahí. Pero para vivirla tiene que salir al escenario.
¡Y sale! Así ocurre con nuestras posibilidades de bienestar. Cuando reconocemos una oportunidad, nos corresponde convertir esa información en una conducta manifiesta.
Una invitación que aceptamos, una conversación que iniciamos, un lugar que decidimos conocer, una actividad que despierta nuestro entusiasmo.
El pensamiento, la emoción y la conducta participan en nuestras experiencias. Por eso, actuar sobre una posibilidad favorable nos permite convertirla en una vivencia.
No tengo que saber cómo llegará cada oportunidad. Mi participación comienza cuando la reconozco y decido actuar. Y recuerda: lo extraordinario puede comenzar con una conducta perfectamente ordinaria. ¿Te apetece?
Después: expande
¿Y después? ¡Siempre hay más! Porque una experiencia de bienestar puede abrirnos las puertas a otras. Una conversación agradable puede convertirse en una amistad. Una actividad placentera puede despertar una nueva pasión. Una experiencia compartida puede multiplicar el disfrute.
Expandir bienestar significa permitir que nuestras buenas experiencias también generen buenas consecuencias para los demás. Y aquí está lo fascinante: cada después se convierte en un nuevo antes. Anticipamos, actuamos y expandimos. Y volvemos a comenzar. ¿Te apetece?
Ahora quiero que te imagines frente a tu propio espejo. Mírate con todos tus años, tus experiencias, tus conocimientos y esa historia extraordinaria que solamente tú has vivido. Reconoce a la persona que eres hoy. Y piensa en todas las posibilidades que todavía vas a experimentar.
Deja que tu edad cuente cuánto tiempo has vivido y lo que te queda por disfrutar. Así que esta noche, antes de dormir, dedica primero un pensamiento benevolente a tu prójimo y luego a ti. Pregúntate, ¿cuál es la mejor solución potencial posible para ________________? Después, descansa. Duerme bien.
Y mañana, anticipa, actúa y expande las buenas consecuencias de tus experiencias. Porque cada noche anticipamos bienestar y cada día tenemos una nueva oportunidad de vivirlo y compartirlo. Porque siempre hay más… ¿Te apetece?
La autora es sexóloga, investigadora, educadora, escritora y activista cuántica. Creadora de El Truco de la Buena Vida, integra ciencia, educación y bienestar para promover una vida basada en anticipar bienestar.
