Tras declararse epidemia en la Isla, es vital seguir las recomendaciones para disminuir la propagación de la enfermedad
El Departamento de Salud de Puerto Rico declaró hoy, martes, una epidemia por influenza, luego de que se registraran 3,131 nuevos casos entre el 11 y el 17 de enero.
La influenza es una infección respiratoria aguda causada por virus gripales, que se propaga fácilmente entre las personas cuando tosen o estornudan.
Según informó el secretario de Salud, Víctor Ramos, la influenza que afecta a la Isla es el H3N2, que se ha propagado desde Europa a Estados Unidos. En las pasadas cinco semanas, el número semanal de casos positivos suman un registro sobre lo normal de entre 3,000 a 3,500 casos. Se han registrado 126 muertes, la mayoría de adultos mayores de 80 años que no estaban vacunados.
Por tal razón, Ramos indicó que los esfuerzos de la agencia se concentrarán en la detección temprana, el tratamiento, la repartición de pruebas caseras por las comunidades y sobre todo, en la vacunación, que es la mejor manera para prevenir la enfermedad.
No obstante, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay otras formas sencillas de combatir la influenza o gripe estacional. Estos buenos hábitos son:
- lavarse y secarse las manos frecuentemente
- cubrirse nariz y boca al toser o estornudar
- deshacerse correctamente de los pañuelos desechables utilizados
- quedarse en casa si se tiene síntomas como fiebre, tos, dolor de cabeza, dolor corporal, dolor de garganta o secreción nasal
- evitar el contacto directo con personas enfermas
- evitar tocarse los ojos, nariz y boca
La OMS recomienda además, que las personas que sientan malestar, descansen, beban mucho líquido, tomen medicamento para la fiebre y busquen atención médica si empeoran los síntomas.
Las personas con mayor riesgo de enfermedad grave o complicaciones son las embarazadas, los niños de menos de cinco años, las personas mayores y los pacientes con enfermedades crónicas (cardiacas, pulmonares, renales, metabólicas, del desarrollo neurológico, hepáticas o hematológicas) o inmunodepresión (por VIH/sida, quimioterapia, corticoterapia o neoplasias malignas).

