Añadir un poco de actividad física a tu diario vivir puede favorecer significativamente tu salud física y mental
Entre el “cuarto y sexto piso”, que es igual a llegar a cumplir entre la cuarta y sexta década de vida, el ser humano, por lo general, enfrenta un factor externo en su diario vivir que puede que sirva como un vehículo perfecto para atraer al cuerpo una serie de problemas a la salud.
Ese factor externo es el llamado estrés, que redunda en una reacción física o emocional del cuerpo ante desafíos, amenazas o demandas; que genera tensión una vez se superan las capacidades de afrontamiento. Puede afectar la salud, provocando ansiedad, fatiga, dolor muscular, problemas gastrointestinales y de sueño, o incrementar el riesgo de enfermedades cardíacas.
Muchos logran manejarlo, pero otros, no. Eso está claro. Pero, sea que usted es uno de esos que llega al nivel de entre 40 a 60 años y goza de una salud envidiable, o que llega a dicha edad con problemas como alta presión, diabetes, de hígado graso, de visión, obesidad, entre un sinnúmero de condiciones que afecta la salud y calidad de vida, sepa que una rutina de ejercicio moderado le puede resultar útil en su diario vivir.
Es que hay un estrés de mediana edad que puede ser molestoso y es ahí cuando realizar una rutina de ejercicio regular puede prevenir o moderar ese tipo de ansiedad y sus efectos negativos a la salud.
Según publica el portal UHN Plus Salud, especializado en noticias y alertas sobre medicina, nutrición, bienestar, prevención y descubrimientos entre otros asuntos relacionados a la salud, hay estudios que demuestran cómo la actividad física actúa como un amortiguador biológico frente a la presión laboral, emocional y hormonal que suele aparecer entre los 40 y 60 años.
El artículo publicado destaca y apunta a la forma en cómo el ejercicio protege al cuerpo y a la mente:
- Reduce el cortisol: baja la hormona del estrés y mejora el equilibrio emocional.
- Protege el cerebro: estimula neurotransmisores como serotonina y dopamina.
- Cuida el corazón: reduce presión arterial y riesgo cardiovascular asociado al estrés.
- Mejora el sueño: dormir mejor ayuda a regular emociones y energía diaria.
- Aumenta resiliencia: el cuerpo aprende a manejar mejor situaciones de tensión.
Finalmente el artículo hace hincapié en que no hace falta ejercicio intenso; en todo caso caminar, nadar o entrenar con fuerza moderada ya genera beneficios a la salud. Así que, sal como mínimo a caminar, ese es el comienzo de todo.
De hecho, se ha comprobado que caminar no solo mejora la condición física, sino también ayuda a la prevenir condiciones de salud mental. Según los expertos, caminar a ritmo moderado, estimula la liberación de una proteína llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que es clave para la supervivencia de las neuronas cerebrales existentes y la generación de nuevas.
Un artículo publicado por AARP ofrece consejos para incluir los ejercicios en la rutina diaria de forma sencilla. Algunos de ellos son:
Relájate después del trabajo: Antes de meterte en la rutina diaria de preparar la cena mientras te pones al día con la familia después del trabajo, traslada esa actividad a la calle. Conéctate y descansa con tu pareja o hijos durante una caminata de 10 o 15 minutos antes de ir a comer.
Pasea al perro: Las mascotas necesitan hacer ejercicio tanto como tú. Lleva a la tuya a una caminata matutina y nocturna por el vecindario o un parque local, y ambos obtendrán los beneficios.
Diviértete mientras caminas: Descarga en tu teléfono inteligente tus libros favoritos en audio o podcasts interesantes, y resérvalos para escucharlos mientras haces tu caminata. Te encontrarás poniéndote los zapatos de caminar tan solo para poder escuchar un nuevo capítulo o caminando más tiempo para terminar el podcast.
Muévete con ritmo: La música es una gran motivación para seguir adelante, incluso cuando empiezas a cansarte. Crea una lista de música que incluya tus canciones y artistas favoritos para ayudarte a mantener un ritmo constante y entretenerte mientras caminas.
Cuenta tus pasos: Descarga una aplicación gratuita de conteo de pasos o compra un monitor de ejercicios económico para ver esos números a diario. Ponte a prueba (y a tu compañero de caminata) para alcanzar una meta diaria.
Opta por la distancia: Es un consejo clásico, pero funciona. Elige el lugar de estacionamiento más alejado de la entrada, así agregarás pasos adicionales a tu día.
Pero, recuerda siempre, que antes de comenzar cualquier rutina de ejercicios, debes consultar a tu médico para que autorice la actividad de acuerdo a tu condición.

