La segunda edición del Hunger 10K reunirá a 2,500 participantes en el Gran Parque Agroturístico de Dorado
Dorado no será solo un punto en el mapa el próximo 11 de abril. Será un punto de encuentro. Más de 2,500 personas se darán cita en el Gran Parque Agroturístico para participar del Hunger 10K, una carrera que, más allá del cronómetro y las medallas, ha logrado convertirse en una expresión concreta de solidaridad activa en Puerto Rico.
La cifra no es menor. Con esa cantidad de inscritos, el Hunger 10K se perfila como el segundo evento de 10 kilómetros con mayor participación en la Isla, una señal clara de cómo el deporte recreativo también puede convertirse en un vehículo de conciencia social y compromiso ciudadano.
Detrás de la carrera está Hunger Corp, una organización sin fines de lucro que desde hace más de una década ha apostado por un modelo poco común: caminar junto a las comunidades más vulnerables por el tiempo que sea necesario, no por ciclos cortos ni intervenciones pasajeras.
Su presencia en Dorado, donde estableció su base de operaciones tras el huracán María, responde a una realidad compleja: zonas con potencial de crecimiento que aún arrastran décadas de rezago social, informalidad y exclusión.
El Hunger 10K no surge como un evento aislado, sino como una extensión natural de esa filosofía. Cada inscripción representa recursos que se traducen en proyectos tangibles: viviendas seguras, rehabilitación de escuelas, apoyo a pequeños negocios, acompañamiento legal y desarrollo comunitario sostenido.
Respaldo de grandes ligas
En esta edición, la carrera cuenta con el respaldo de El Mago Foundation, la entidad filantrópica del pelotero de Grandes Ligas Javier Báez, una alianza que refuerza el mensaje de que las figuras del deporte también pueden influir fuera del terreno, canalizando visibilidad y apoyo hacia causas de impacto real.

A lo largo de los últimos años, Hunger Corp ha demostrado que el desarrollo comunitario puede medirse. En proyectos como el de la comunidad La Hormiga, la organización logró transformar una zona devastada en un espacio más resiliente, aumentando la titularidad de propiedades, formalizando servicios básicos, creando empleo local y construyendo viviendas capaces de resistir futuros eventos atmosféricos.
Ese trabajo ha sido posible gracias a una red amplia de voluntarios locales e internacionales. Solo en Dorado, se han invertido más de 125,000 horas de trabajo voluntario en los pasados cinco años, una aportación que no solo impacta a las comunidades atendidas, sino que también dinamiza la economía local y fortalece la cohesión social.
El Hunger 10K recoge ese espíritu y lo traduce a un lenguaje accesible: correr, compartir, aportar. No hace falta ser atleta élite. Basta con decidir participar. En ese gesto sencillo, ponerse unos tenis y recorrer 10 kilómetros, hay un mensaje poderoso: el bienestar colectivo también se construye paso a paso.
En tiempos donde las noticias suelen resaltar la urgencia y la carencia, eventos como este recuerdan otra narrativa posible. Una donde el deporte convoca, la comunidad responde y la ayuda se organiza con intención, estructura y continuidad.
El 11 de abril, Dorado no solo recibirá corredores. Recibirá una muestra de lo que ocurre cuando una Isla decide moverse, no solo por sí misma, sino por los demás.

