
PA’ ALLÁ ES QUE VAMOS
Carlos Rubén Rosario
PERIODISTA RETIRADO, «DESCRIBIDOR» Y CRONISTA DE TRANSPORTE
Es importante que el tema de la muerte se trate con naturalidad entre los familiares para que hagamos más llevadero ese difícil momento
Conocí a Ben McKay, uno de mis pasajeros de corta duración, cuando le llevaba a una cita al pulmonólogo que trataba su condición, que le provocaba una fuerte tos seca. En el trayecto, él reaccionó entusiasmado a los valses y polkas de Johann Strauss en el playlist que les pongo a mis pasajeros de trabajo. Y con él, había doble propósito, pues debido a una aparente apnea del sueño, se quedaba dormido inmediatamente.
Con el tiempo, me enteré de que su entusiasmo por mi colección musical se debía a que el hombre -delgaducho, ya encorvado, de excelente y precisa memoria- había sido pianista y hasta hizo sus pininos en composición musical. De hecho, era al único residente del área de vivienda asistida al que se le permitía que yo lo recogiera para llevarlo, junto a sus exvecinos del edificio de vida independiente, a las presentaciones de la Orquesta Sinfónica.
Que por qué lo traigo como tema de conversación. Porque estuve en su servicio fúnebre y si, en la tristeza y solemnidad del momento algo me deja cierta satisfacción, es coincidir con un servicio memorial que no sea una simple mención de nombre del fallecido, como si fuera uno más, sino que se recuerde y se honre como se debe al ser que ha partido de este plano.
Por eso es importante que el tema de la muerte se trate con naturalidad entre los familiares. Como lo que es: un proceso natural que le sigue a la vida y, que para muchos, es una prolongación de la vida misma. Sin embargo, acepto que no es fácil y aunque algunos somos receptivos, nos encontramos con la resistencia de nuestros más cercanos allegados que, a la menor mención de hablar de arreglos funerales, nos detienen con un: “Ay, no pongas el tema”.
El sepelio tradicional le va cediendo el paso a otros métodos. Ahora hay lápidas que cuando se activa un QR Code exhiben una presentación en video del fallecido. Existen otros servicios de avanzada, como disponer de las cenizas en un bosque diseñado para ello. El llanto entonces es sustituido por una sonrisa, un gesto de reflexión y alivio y hasta recordar entre risas.
Los míos saben que prefiero la cremación y está en ellos repartirse las cenizas. Qué lindo sería que esas cenizas sean el estiércol para el árbol de la casa bajo el que jueguen mis nietos. O que bajo su sombra, haya un banquillo con una placa con mi nombre, como los que veo en lugares públicos.
Detrás de la seriedad de su semblante y de su fragilidad física, el viejo Ben mantuvo un secreto muy bien guardado: preparó su propio memorial y hasta participó en él… y con un sentido del humor que pocos conocieron. Cumpliendo sus directrices, un coro interpretó algunas de las canciones compuestas por él y hubo un despliegue de fotos desde su infancia.
Uno acá, que les conoce ya viejitos, se sorprende verlos con rostro rozagante de años juveniles. En su caso, la edición de la presentación de sus fotos fue realizada evocando un trayecto en ferrocarril, como los que tanto le gustaban. Es que de estación en estación, la vida puede compararse con un viaje en tren.
Entonces, para sorpresa de todos, anunciaron que el difunto había dejado un mensaje grabado. Hubo silencio total. Esperábamos algo sobrio, pero lo que vimos y escuchamos fue una despedida personal con un toque humorístico para familia y amigos, que hizo más liviano el momento.
Aunque había visto escenas similares en televisión y cine, yo nunca había vivido una experiencia así. Desde “el más allá” nos habló de su condición pulmonar terminal y nos dijo que cuando le preguntaban sobre su secreto de longevidad, respondía: “Nada, no hay mucho secreto. Lo único que me resta es esperar y si ven esto, es que ya esperé lo suficiente”.
Cuando terminado el video del mensaje, se presentan las fechas de nacimiento y muerte, se oyó su voz cuando al final de su grabación, sin un video de fondo, nos dijo: “¡Fin!”, lo que arrancó risas, aún entre sus más allegados.
Por amor a los nuestros, hagamos más llevadero ese difícil momento. Y Ben nos dio la lección. Apuntada la sugerencia para cuando me toque irme “en lo mejor de la fiesta.”
El autor es un periodista retirado, ahora cronista de transporte ( confidente y compañía de juerga) de personas mayores. En FB. Tik Tok e Instagram: Carlos Ruben Rosario

